Prosopagnosia

¿Te arrepientes sinceramente de aquellos que no pueden ver amapolas rojas en un prado verde? E imagine que las personas que sufren de prosopagnosis no pueden distinguir un rostro humano de otro. Incluso a su foto, reaccionan con la pregunta: "¿Quién es este?"

La prosopagnosia (prosopagnosia, o ceguera facial) es un trastorno perceptivo en el que una persona no puede reconocer las caras de otras personas, incluso las más cercanas, como amigos, familiares o compañeros de trabajo. Curiosamente, la capacidad de identificar objetos o, por ejemplo, animales mientras están completamente preservados.

Las primeras descripciones más o menos completas de casos de prosopagnosis se encuentran en los trabajos del neurólogo inglés John Hughlings Jackson y del psiquiatra francés Jean-Martin Charcot a mediados del siglo XIX. Sin embargo, el término "prosopagnosia" (dr. Griego. prosopon - "cara", agnosia - "no reconocer") fue introducido en circulación en 1947 por el neurólogo alemán Joachim Bodamer. Diagnosticó un caso inusual de un paciente de 24 años que, aunque sobrevivió a una herida de bala en la cabeza, dejó de reconocer no solo a sus familiares y colegas, sino a él mismo.

Más tarde, otros psiquiatras y neurólogos también describieron otros casos de prosopagnosia, a los que atribuyeron, como regla general, a daño cerebral o apoplejía. Sin embargo, los expertos modernos argumentan que este trastorno también puede ser de naturaleza hereditaria (en este caso, es incurable) y en la naturaleza de un síndrome a corto plazo que se produce como resultado de fatiga severa o sobrecarga.

Si cree en los últimos datos, la prosopagnosis ocurre en el 2% de la población mundial, lo que en realidad representa una cifra bastante impresionante: 140 millones de personas. En otras palabras, de cada cien, al menos dos no pueden reconocer ni siquiera a su propio cónyuge o hijo. Según los científicos, alrededor del 10% de la población está sujeta a formas leves de prosopagnosis. Se puede expresar de mala memoria en la persona en su conjunto. Por ejemplo, una persona confunde constantemente los rostros de actores famosos, aunque por nombres puede conocerlos como parientes.

A pesar de que hasta ahora los matices de esta enfermedad son objeto de investigación y controversia de muchos especialistas en todo el mundo, hoy en día se puede encontrar la siguiente clasificación de la prosopagnosia en los libros de texto sobre neurología. El primer tipo de enfermedad es apperceptive. Esta es una forma hereditaria en la que una persona no solo es capaz de distinguir y memorizar rostros, sino también de emitir juicios sobre ellos, decir la edad de una persona, su campo, raza, etc. El segundo tipo es asociativo: el paciente puede juzgar con precisión sobre un hombre por su cara, pero no puede determinar con certeza si está familiarizado con él o no.

Hoy en día, los psicólogos sugieren que muchas personas con prosopagnosis, deliberadamente callan sobre su enfermedad. Del mismo modo, como la mayoría de las personas ciegas al color, prefieren no anunciar su percepción del color.

Incapaces de distinguir a familiares y amigos de personas completamente extrañas, los pacientes con prosopagnosis utilizan con éxito otros criterios de identificación: reconocen a sus familiares y colegas por voz, marcha, gestos o signos especiales. En la medida en que a veces es difícil y emocionalmente difícil, puede juzgarse, por ejemplo, la sueca de 32 años, Cecilia Berman, que sufre de una forma congénita de prosopagnosis.

Mira el video: "PROSOPAGNOSIA": el no reconocimiento de los rostros (Enero 2020).