Meditación contra el dolor.

Incluso la meditación a corto plazo ayuda a lidiar con el dolor, dice un estudio publicado el otro día. Esto puede parecer extraño, porque el dolor dificulta la concentración, no hay lugar para la meditación. Pero no se puede discutir con la ciencia.

Un estudio sobre este tema fue realizado por científicos de la Universidad de Carolina del Norte, cuyos resultados fueron ayer. En realidad, la idea no es nueva: en la última década, los neurofisiólogos han estado explorando en detalle el efecto sobre el síndrome de dolor. Ya se sabe que la práctica a largo plazo puede reducir el umbral del dolor, es decir, la sensibilidad de una persona al dolor. El problema es que pocos pacientes modernos están dispuestos a gastar suficiente esfuerzo, tiempo y dinero en la meditación prolongada. Para estos pacientes, los científicos de Carolina del Norte han preparado buenas noticias: incluso la meditación a corto plazo, durante veinte minutos durante tres días, ayuda a lidiar con el dolor.

"Este es el primer estudio que demuestra la efectividad de esta meditación a corto plazo para reducir el dolor", dice Fadel Zeidan, autor del estudio. "Los sujetos, en comparación con el grupo de control, sintieron menos dolor no solo directamente durante la meditación, sino también después de ella".

La reacción a una descarga eléctrica tangible, pero segura para la salud en tres grupos se investigó mediante tres experimentos: meditación, relajación y técnicas de distracción. Los investigadores registraron cómo cambia la sensación dolorosa con estímulos dolorosos condicionalmente altos y bajos, así como la sensibilidad general al dolor. Resultó que las técnicas de distracción como las tareas matemáticas aumentaban el umbral de percepción del dolor intenso en comparación con el grupo de control, pero la meditación reducía efectivamente las sensaciones de dolor fuerte y débil. Además, el efecto de la meditación persistió después del final de la práctica.

Los resultados del estudio parecen convincentes, pero para mí, personalmente, la pregunta sigue siendo: ¿cómo, si un dolor de muelas, por ejemplo, es atormentador, deja de escalar la pared, exhala y comienza a meditar? Desafortunadamente, los investigadores omiten detalles prácticos similares. ¿Quizás alguno de ustedes llegó a este descubrimiento por experiencia y puede compartir recomendaciones específicas sobre cómo hacer esto?