Frustracion

"Lo que no me mata me hará más fuerte", dijo Nietzsche. De hecho, con estas palabras, describió el mecanismo de la frustración. Los psicólogos tienden a estar de acuerdo con el gran filósofo alemán: las emociones negativas que experimentamos son un requisito previo para el desarrollo y el crecimiento de la personalidad.

Uno de los investigadores más famosos de la frustración fue el psicólogo estadounidense Saul Rozentsveig (Saul Rosenzweig, 1907-2004). Lo definió como la respuesta del cuerpo a obstáculos insuperables para la satisfacción de cualquier necesidad vital. Sin embargo, muchos de sus contemporáneos no perdieron la oportunidad de corregir al maestro: esto no es solo "alguna reacción", sino una reacción expresada en emociones negativas (ira, ansiedad, pánico, envidia, culpa, etc.).

Como regla general, cuanto más fuerte sea el motivo, más brillante será la frustración cuando sea imposible alcanzar la meta. Por ejemplo, si llegamos tarde al trabajo o a una cita, entonces, atrapados en un atasco, experimentamos irritación y enojo. Los mismos sentimientos nos abruman cuando escuchamos la noticia de que el banco, donde se estaban acumulando todos nuestros ahorros, quebró. Sin embargo, es obvio que el grado de indignación en el segundo caso es mucho mayor.

Los factores que nos impiden alcanzar objetivos y provocar frustración pueden ser tanto externos como internos. Los externos son principalmente personas que no han cumplido con las expectativas, por ejemplo, el esposo, que no ha hecho una carrera en negocios, o una hija que, después de diez años de trabajo, ha abandonado el piano. Así como los eventos, por ejemplo, un vuelo retrasado, un día feriado dañado por el mal tiempo, un atasco de tráfico ya mencionado, o una fuerza de banco. Los factores internos incluyen el miedo, las limitaciones físicas, las normas sociales, las inhibiciones, etc.

La principal característica de la frustración es que siempre es una reacción a una situación que ya ha ocurrido, que no se puede cambiar en este momento. Un ejemplo simple: habiendo dejado el hábito en la tienda y no encontrar un yogurt favorito allí, una persona experimenta un destello de frustración y molestia por un corto tiempo. Como regla general, un poco más tarde, las emociones negativas desaparecen, dando paso a soluciones alternativas: ir a otra tienda, ir al yogurt mañana o por una semana, "transferir" al queso cottage.

En cada caso, la frustración procede de manera diferente. Algunos pueden tardar unos minutos en superarlos, otros pueden tardar varios años (aunque en este caso, el problema suele ser mucho más grave que la ausencia de su yogur favorito en el supermercado o una pelea con su cónyuge). En última instancia, la rapidez con la que una persona supera la frustración depende de su psico-tipo, sus habilidades adaptativas, su optimismo y su fe en su propia fuerza.

Los expertos modernos tienden a ver la frustración de una manera positiva, como sinónimo de una psicológica leve, lo que da el motivo para hacer cambios en la existencia. Es imposible evitar por completo las experiencias desagradables, la vida siempre es generosa con situaciones que nos causan ofensa, enojo o ataques de agresión. Pero la fuerza de cada persona para aumentar su inmunidad a la negatividad. Para esto, los psicólogos, capacitadores y autores de libros en el estilo de "ayudarse a sí mismo" nos enseñan a reconocer los signos de frustración, a abstenernos de ello, y también a desarrollar habilidades de comunicación y mejorar como medida preventiva. Por lo tanto, una persona puede construir una armadura psicológica bastante poderosa, que ayudará no solo a revivir situaciones negativas, sino también a encontrar rápidamente soluciones alternativas al problema. Entonces, según Nietzsche, volverse más fuerte.

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