Asertividad

Es difícil creer que el comportamiento de una persona puede ser asertivo y tolerante. Sin embargo, los psicólogos afirman que la capacidad de defender firmemente su posición, sin perjuicio de los intereses de los demás, no es una utopía, ni un oxímoron, ni un mito. Esto es asertividad. Una habilidad para aprender.

En la vida cotidiana, el comportamiento de la mayoría de las personas es uno de los dos extremos: la pasividad o la agresión. En el primer caso, una persona que asume voluntariamente el papel de víctima, se guía por la duda, el miedo frente al cambio o, por el contrario, el miedo a perder lo que ya se ha adquirido. En el segundo, un deseo obvio o velado de manipular a otros, sometiéndolos a sus intereses. El agresor se guía por el principio "me debes, porque soy más fuerte", la víctima, "me debes, porque soy débil, y los débiles necesitan apoyo".

En contraste con estos dos tipos comunes de comunicación, el comportamiento asertivo (asertividad) se basa en un principio radicalmente diferente: "No te debo nada, y no me debes nada, somos socios". Solo es importante comprender: los partidarios de la asertividad, renunciando al sentido del deber como tal, de ninguna manera excluyen el apoyo mutuo entre las personas y el sentimiento de un codo. La única diferencia es que las acciones sobre las cuales tales emociones inducen a personas tan asertivas se basan en la libre elección. Y nunca sufre de samoedismo si le niega una solicitud a alguien sin explicar las razones.

¿Recuerda la notable línea del folklore revolucionario "Somos personas pacíficas, pero nuestro tren blindado está en el lado"? Bien podría servir como un himno asertivo. E idealmente, este modelo de comportamiento (no agresivo, no provocativo, no desafiante) debería enviar una señal no verbal a un manipulador potencial: "Tengo confianza en mí mismo y la única forma de comunicarme conmigo es con una negociación honesta".

Para algunas personas, el comportamiento asertivo es dado por la naturaleza (o establecido por la educación), mientras que la asertividad se desarrolla conscientemente. Y aquí, el primer paso debe ser comprender que cada persona (y, ante todo, usted mismo) tiene derecho a:

- expresar sentimientos;

- Expresar opiniones y creencias;

- decir "sí" o "no";

- cambiar de opinión;

- Di "no entiendo";

- Sé tú mismo y no te adaptes a los demás;

- No asuma la responsabilidad de otra persona;

- pedir algo;

- establece tus propias prioridades;

- contar con ser escuchado y tomado en serio;

- cometer errores;

- ser ilógico al tomar decisiones;

- di "no me importa".

En esencia, esta "declaración de derechos" es la base de la base para un comportamiento asertivo. Además, como dicen los expertos, es una cuestión de tecnología. Pero dominar estos derechos en la práctica no es tan fácil como parece. Por desgracia, para cada punto de este registro en la psique humana hay una protesta interna, una restricción inconsciente que se ha establecido a lo largo de los años.

Para superar los estereotipos que se ocultan en el subconsciente, es un trabajo psicológico serio que no todos pueden hacer frente solo. Así que la ayuda de un entrenador experimentado o no es solo un capricho de moda, sino un buen catalizador.

Hay un momento más "correcto" al trabajar con un especialista: nunca perderá la oportunidad de recordarle a un cliente que otras personas tienen los mismos derechos, junto con todas las demás personas.